
Así lo ha establecido el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) en varios muestreos de suelos realizados en varias fincas de estos municipios del Valle del Cauca.
IGAC, septiembre 18/2015.- En 2011 en Colombia estuvo pasado por agua. Las fuertes lluvias producto del Fenómeno de la Niña dejaron como saldo millonarias pérdidas económicas, ya que los cultivos quedaron cubiertos por el recurso hídrico.
Los municipios de Cartago y Obando en el Valle del Cauca no se salvaron de la “mano de la naturaleza”. Por más de tres meses, fincas con cultivos de caña de azúcar se convirtieron en una gran “laguna”, al recibir el agua de los ríos Cauca y Marruecos, los cuales perdieron totalmente su rumbo y se desbordaron sobre las cosechas.
Debido a esta tragedia, los habitantes de ambos municipios le exigieron al Estado que respondiera por las pérdidas económicas, ya que aseguraban que sus terrenos habían sido afectados y por tanto su precio debía disminuir.
Por tal razón, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi realizó un estudio de áreas homogéneas de tierras en las haciendas afectadas, el cual consistió en analizar factores como pendiente, clima, limitaciones, potencialidades en la zona, sales y pedegrosidad.
Desde esa fecha, cada año el IGAC se adentra en los altos y tupidos cultivos de caña para monitorear cómo están los suelos y dar un parte, es decir si sufrieron por la torrencial inundación.
En días pasados, expertos de la entidad estuvieron en Cartago y Obando realizado muestreos de suelos a través de calicatas de aproximadamente un metro de profundidad, lo que les permite identificar el color, textura, dureza, pH y la presencia de malos drenajes.
El parte de este año arrojó como resultado que los suelos de las zonas que estuvieron bajo el agua no sufrieron negativamente por el agua de los ríos que se adentró en los cultivos; todo lo contrario, ahora son terrenos mucho más productivos.
“La cantidad de agua que recibieron los cultivos por parte de los ríos aportó una gran cantidad de nutrientes a los suelos, razón por la cual son ahora terrenos mucho más productivos, es decir que no se desvalorizaron. Todo lo contrario, ahora son zonas mucho más fértiles”, dijo Germán Darío Álvarez, Subdirector Nacional de Agrología del IGAC.
Sin embargo, Álvarez hizo un llamado a los agricultores de la zona, ya que adelantan prácticas que si pueden poner en “jaque” a los productivos suelos de la región.
“Cuando terminan de retirar la caña, los agricultores queman el material restante, asegurando que así el suelo es mucho más fértil. Esta práctica no solo afecta la calidad de los terrenos, sino que acaba con microorganismos, flora y fauna que son claves para la sostenibilidad de este recurso natural. Además, utilizan pesticidas y fertilizantes, que en la mayoría de casos van a parar a ríos como el Cauca”.
Juan Antonio Nieto Escalante, director general del IGAC, apuntó que “el suelo es un testigo silencioso, y que pese a la intervención de la mano del hombre, guarda en su memoria lo que fue antes. Sin embargo, los fenómenos naturales atípicos vividos como resultado del cambio climático, nos recuerdan que la tierra tiende a recuperar su estado natural, incluyendo las áreas que hoy son aprovechadas con actividades productivas”.