
• El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) tienen conocimiento de escrituras en la Costa Caribe en donde se utilizaron medidas antiguas para determinar su superficie, y en donde no se ha podido conocer su área real.
• Consejo de Estado determinará cuál es la entidad pública competente para establecer la equivalencia al Sistema Internacional de Unidades de medidas costumbristas de superficie predial tales como caballerías, almud, tabacos, alzadas de caballo, fanegas y cabulladas. Superintendencia de Industria y Comercio o el Instituto Nacional de Metrología estarían a cargo de esta tarea.
• “Al resolver las unidades que de manera obstinada se han resistido a adaptarse a las necesidades de la modernidad, se verán beneficiados escenarios como la restitución de tierras a las víctimas del conflicto armado y la misma realidad del posconflicto, las cuales requieren una formación y actualización catastral que consulte todas las particularidades del territorio”, dijo el director del IGAC Juan Antonio Nieto Escalante.
IGAC, agosto 6/2015.- En la época de la Colonia colombiana, es decir entre 1.550 y 1.810, definir el área y los límites de un predio era una ciencia que estaba ligada a la tradición ancestral, al conocimiento español e indígena y a lo que dejara correr la imaginación de nuestros antepasados.
Ante la ausencia de un sistema métrico, los colombianos crearon o hicieron uso de medidas de superficie para poder dividir sus terrenos, términos que a la luz de hoy son tan extraños como sus mismos nombres.
Una de las primeras medidas usadas en Colombia fue la caballería, que consistía en una porción de tierra que le era entregada a los soldados u hombres a caballo como parte del botín de la Conquista, y era utilizada en España desde el siglo XII.
Posteriormente, los colombianos empezaron a hacer uso de otras técnicas tales como la plana (fanegada o cuadra, que fue definida como el área de un cuadrado de 100 varas de lado, pero que variaba según el territorio; y el almud, que equivalía a la cantidad de terreno que podría sembrarse con un almud de grano.
Poco a poco la imaginación se fue apoderando de la mente de nuestros antepasados, y empezaron a medir por las alzadas de caballo (cantidad de pasos de los equinos) o contando el tiempo en que terminaban de fumar el humo de un tabaco, a lo que denominaron “tabacos”.
Así, con caballerías, almud, tabacos, alzadas de caballo, fanegas y cabulladas, fueron medidos los terrenos del país, hasta que en 1960 la Conferencia General de Pesas y Medidas creó el Sistema Internacional de Unidades (SI).
Este nuevo mecanismo dejó atrás a las coloquiales medidas costumbristas para darle paso al metro, y luego a otras más específicas para medir superficie como la hectárea, el metro cuadrado y el kilómetro cuadrado.
Sin embargo, en varias escrituras de títulos de propiedad aún sobreviven estas antiguas medidas, y debido a que ninguna entidad en el país asume la tarea de pasarlas al SI, aún se desconoce su superficie o su delimitación.
“La falta de certeza de la propiedad, sigue siendo un problema. Aún persisten las medidas costumbristas consignadas en las escrituras como por ejemplo “de la piedra tal, al árbol tal, de la cerca al rio, etc. lo cual hoy en día no nos permite tener claridad sobre las longitudes, linderos y cabidas de algunos terrenos, información que hoy cobra mayor importancia cuando nos encontramos en pleno proceso de restitución de tierras, dijo Juan Antonio Nieto Escalante
Tres títulos costeños medidos con almud y caballerías
En la actualidad, por solo citar unos ejemplos, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, reseñan tres casos de predios en la Costa Caribe con el uso de dichas medidas, y que por conflictos de competencias administrativas, al no tener claridad sobre quien es la entidad responsable de convertirlas al sistema métrico, no han podido ser incorporadas
El primer caso es la Hacienda Calenturas, ubicada en La Jagua del departamento del Cesar (antes en el Magdalena). El folio de matrícula inmobiliaria expedido en julio de 1989 estableció linderos muy generales para este predio, definidos en 7 caballerías, 2 fanegadas y medio almud.
En Bolívar está la Hacienda Carex, ubicada en la Isla Tierra Bomba del municipio de Cartagena, y la cual, según la matrícula expedida en 1979, tiene una cabida superficiaria de 5 caballerías.
Finalmente está el predio Corazonal o Cerrejón en el departamento de La Guajira, ubicado en el municipio de Barrancas. Su escritura pública de 1866 expresa su superficie en almudes, fanegas y amojonaduras.
“Tenemos certeza de que existen muchos casos más en todo el país, ya que estos tres salieron a la luz al llegar al IGAC para una revisión de sus límites. En la Superintendencia de Industria y Comercio deben reposar más escrituras así, y que deben medidas bajo el Sistema Internacional de Unidades”, dijo Juan Antonio Nieto Escalante, director general del IGAC.
“Debido a nuestro tricentenario pasado colonial y a la lenta construcción de nuestra institucionalidad republicana, subsisten arraigos rezagos culturales en los modos y formas propias de manejo y uso de medidas de superficie de la tierra. Al no conocer con certeza la vocación y la extensión de la tierra en el país, se limita de manera ostensible la actividad catastral a cargo del Instituto, ya que impide la integral identificación de los predios rurales”, apuntó Nieto Escalante.
“Rifirrafe” entre entidades
Luego de presentar una consulta al Consejo de Estado para determinar cuál era la entidad pública competente para pasar las medidas costumbristas a las unidades del Sistema Internacional de Unidades en los tres predios de la Costa Caribe, el 15 de agosto de 2014 funcionarios del IGAC y del DANE para estudiar más a fondo el problema.
En dicha reunión, ambas entidades concluyeron que más que una consulta, el problema radica en un “rifirrafe” o conflicto negativo de competencias administrativas entre la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) y el Instituto Nacional de Metrología (INM), las cuales se “tiran” la pelota para hacer la equivalencia de las antiguas medidas.
A raíz de esto, el director del DANE le solicitó a la Sala de Consulta y Servicio Civil del Consejo de Estado modificar el trámite de la consulta, “para que sea tramitada y resuelta como un conflicto de competencias administrativas”, cita el oficio.
La SIC y el INM alegaron carecer de competencia para efectuar dicha equivalencia, razón por la cual la Sala vinculó al IGAC en la actuación y determinó realizar una Audiencia Pública entre las entidades involucradas.
Dicha Audiencia tuvo lugar el pasado 22 de julio, con la participación del director del DANE, el Superintendente de Industria y Comercio, el director del INM, el director del IGAC, el Superintendente de Notariado y Registro, el Presidente de la Academia Colombiana de Historia y al Presidente de la Sociedad Geográfica de Colombia.
Luego de escuchar a cada uno de los involucrados, ahora está en manos del Consejo de Estado establecer cuál será la entidad pública que realizará las equivalencias de las medidas costumbristas de superficie al Sistema Internacional de Unidades, y así poder superar la incertidumbre de la medición.
“Se trata de un momento histórico, por lo cual le requerimos al Consejo de Estado definir la competencia institucional, y así lograr las equivalencias respecto de las unidades que de manera obstinada se resisten a adaptarse a las necesidades de la modernidad”, enfatizó Nieto Escalante.
El director del IGAC puntualizó que las actividades del instituto responden a las políticas que en materia de tierras adelanta el Gobierno Nacional. “Escenarios como la restitución de tierras a las víctimas del conflicto armado y la misma realidad del posconflicto, requieren una formación y actualización catastral que consulte todas las particularidades del territorio”.
Barrido del estudio geográfico en Colombia
Desde la consolidación de la Nueva Granada se generaron espacios de modernización en la concepción del territorio.
El primero de ellos fue la idea de Agustín Codazzi de crear una Comisión Geográfica para estudiar y delimitar el territorio colombiano, propuesta que al ser conocida por el Congreso ordenó levantar una carta general de la República y un mapa corográfico de cada una de las provincias dentro de un plazo de 6 años contados desde el primero de enero de 1850.
Así nació la Comisión Corográfica, la cual desempeñó un papel importante en el desarrollo científico de la geografía del país.
En 1910, con aras a continuar el trabajo de la Comisión, el Gobierno dispuso la creación de la Oficina Longitudes y Fronteras, adscrita Ministerio de Relaciones Exteriores.
En 1935 se fundó el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, en esa época bajo en nombre de Instituto Geográfico Militar, una dependencia del Estado Mayor del Ejército; cinco años después se transformó en el Instituto Geográfico Militar y Catastral.
Ya en 1950, como honor al cartógrafo que presidió la Comisión Corográfica del país, la entidad fue rebautizada bajo el nombre con el que actualmente se conoce.
Desde 1991, la Constitución Política de Colombia adoptó como política nacional la revisión periódica de sus límites, dejando esta tarea en cabeza de la autoridad catastral, y de publicar el mapa oficial de la República.
El Decreto 2113 de 1993 dispuso que el IGAC sería considerado a autoridad máxima nacional en materia catastral, y que debía reglamentar, formar, actualizar y conservar el catastro en el país.